Torrellas: puertas que dejan entrar.

Nos enseñaron los textos, leídos a salto de mata en la vorágine de la vida activista, que el desarrollo comunitario abre puertas a la construcción de ciudadanía, Y nos enseñó la realidad, vivida a trompicones entre lecturas, que nosotras mismas podíamos abrir esas puertas. Al encuentro, a la organización social, al empoderamiento colectivo. En cualquier lugar, en cualquier comunidad, en cualquier tiempo.

Lo sabe toda aquella que lo ha intentado. Podemos cambiar el mundo. Hay que hacerlo, hay que intentarlo. Y lo sabemos las que lo hemos intentado en Torrellas, abierta desde hace dos décadas al compromiso colectivo. Miles de jóvenes se han formado y han autoconstruido procesos de ciudadanía activa.

Ahora el Ayuntamiento pinta puertas, puertas que se abren como una metáfora de brazos que acogen, como una reafirmación de la Torrellas medieval en la que convivieron tres Culturas. Esa Torrellas de frontera que se resiste a desaparecer y a despoblarse. Y que siglos después concita iniciativas de supervivencia: comunitarias, Caravana de Culturas, Julio Cultural; socioconómicas: apoyo a autónomos; educativas: refuerzo escolar, idiomas; urbanísticas: rehabilitaciones, equipamientos comunitarios; sociales; juveniles.

Cientos de jóvenes habitan Torrellas en Julio y muchos fines de semana a lo largo del año. Miles se han formado y fortalecido sus estructuras organizativas, en el Centro de Formación La Nave.

Han convocado en dos décadas a quinientos expertos, entre ellos presidentes autonómicos, consejeros, diputados, concejales -lo que hayan hecho en su acción política, tras esa confrontación, es otro cantar-. E incluso esos mismos jóvenes han asumido, adultos ya, responsabilidades institucionales o sociales –lo que hayan mantenido del espíritu torrellano en el que creció su vocación pública también es otra canción, demasiado a menudo un triste tango-. Pero la vida no siempre nos mira tal como quisiéramos.

Ahora el Ayuntamiento, Pilar, Vicente, ha decidido que nos miren las puertas del pueblo que representan.

Miradas que nos dicen: mirad, somos nosotras; nos bombardeáis en nuestras casas, nos ahogáis en el Mediterráneo, morimos de hambre en cualquier lugar del Planeta. Miradas que nos dicen, como nos dijo García Calvo:

Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
– ay – de mi vida.

Pero ahora se abren las puertas de Torrellas para remedar a Salvatore Quasimodo:

Ognuno sta solo sul cuor della terra
trafitto da un raggio di sole:
ed è subito sera.

(Uno esta sólo sobre el corazón de la tierra
atravesado por un rayo de sol:
y de repente, la noche)

Excepto en Torrellas. Estamos juntas, en un Julio atravesado de agradables lloviznas. Y de repente, se abre la mañana.

La izquierda rota

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Nos dejó advertidos Gil de Biedma: De todas las historias de la Historia la más triste sin duda es la de España porque termina mal.

Pero Susana, Patxi, Pedro, Pablo, Íñigo, Teresa –nombrémosles en confianza a pesar de la desconfianza que nos inspiran- parecen empeñados en aumentar nuestra tristeza: de todas las historias de la izquierda, la más triste es la historia de la izquierda de nuestro país, siempre acaba rota.

Así, el PSOE parece decidido a dilapidar el capital político de sus gobiernos de los ochenta; y aun de los avances en derechos cívicos de la etapa de Zapatero. Y en medio de una crisis sin precedentes de las socialdemocracias de entresiglos, se afanan en convertir su drama –que es el de todos- en comedia: los del no es no abucheando públicamente a los del no va a ser que sí; y éstos, qué decir. Una opereta.

Mientras,  el podemismo entregado a debates tan innecesarios como ininteligibles. Partido el partido en facciones que ya uno casi no puede seguir, consumiendo las energías en lo interno, en lo orgánico, en vez de mirar y sumar a las amplias bases sociales a las que convencieron de que sí se podía. (Quien iba a decir a los dogmáticos izquierdistas de los setenta, que tanta mofa hicimos de los troskos –“¿Qué es un trotskista? Un partido. ¿Y dos trotskistas? Un partido y una corriente. ¿Y tres trotskistas? Un partido, una corriente, y una escisión…”– que los anticapis iban acabar convirtiéndose en la corriente más cohesionada de la nueva política.)

Vamos, que el 20-J, y el 20-D, y el 24-M, no parece depararnos la ilusión de un principio –Borges-, sino el déjà vu de todos los finales impregnados de ceguera y cainismo.

Los votantes que aspirábamos a que los gobiernos de izquierda revirtieran las políticas del austericidio, que se abriera una etapa progresista con una derecha noqueada si no en el rincón de la Historia si al menos en el de los juzgados y las comisiones de investigación, no vamos a ver, siquiera, los presupuestos autonómico y municipal aprobados en consenso, tiempo y forma.

Joder, qué tropa. No sé de qué se quejaba Romanones.

Rosa, Susana, Pedro: ganad, ganad, malditas.

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Mientras  Jane Fonda y Michael Sarrazin danzaban en la Gran Depresión, anhelando un premio que al menos paliara durante un tiempo su miseria, las que no estaban dispuestas a pedir permiso para vivir, tal y como los había contradefinido el viejo Marx de la Crítica del Programa de Gotha, tendrían que enfrentar aún la crisis económica del 29, vencer al fascismo, consolidar el Socialismo Real en el Este, a su calor, construir el Estado de Bienestar en Occidente, ganar los procesos de descolonización, descubrir los adoquines bajo las playas sesentamayistas, vencer en Sierra Maestra y entrar en Managua, perder en el resto de guerrillas foquistas o urbanas, triunfar y fracasar en la vía socialista chilena, humillar al país más poderoso de la Tierra en las selvas de Indochina…  En fin, danzar, danzar, danzar más que Fonda y Sarrazin y todas sus compañeras de concurso juntas.

Ochenta y cinco años después del mísero tiempo que describió con maestría Horace McCoy en la novela que inspiró  Danzad, Danzad, malditos,  la película de Sydney Pollack, después de todas las victorias y derrotas, Muro y socialdemocracia derruidos incluidos, la lucha de clases -¡este Marx!- sigue existiendo, solo que, Warren Buffett dixit, la van ganando ellos.

Y, a pesar de que (algunas) parecieron encontrar la arena debajo de los adoquines de las plazas españolas en un mayismo après la lettre, así estamos. Llegó el comandante-presidente del Sabadell y mandó a parar. Se montó su Podemos de derechas, sin reparar en gastos ni muchos disimulos. Y así estamos. Con un más que probable gobierno PP-Cs. Con un más que seguro desmantelamiento de aquello que hemos conquistado, sin permiso, en ochenta y cinco años.

Con tres izquierdas -ya sé lectora que dos de las tres, no quieres ni que te las miente-, pero así estamos.

Ganad, ganad, malditas, sumad 176, ya que no habéis sabido sumaros en una o al menos dos, multiplicando las posibilidades de que gobiernen este país los que quieren destruirnos, que vivamos sin enseñanza y sanidad públicas, que nos quedemos sin casa, que no podamos pagar la matrícula de la universidad, que no podamos calentarnos en invierno.

Ganad, ganad, malditas, para que no gobiernen los que quieren vernos danzar por sueldos de miseria, negar el pan y la sal a las que huyen de los países que bombardeamos. Ganad, Rosa, Susana, Pedro, o vamos a perderlo todo.

(Rosa Magallón, Susana Sumelzo y Pedro Arrojo son candidatas de UP-IU-CHA, PSOE y Podemos, por Zaragoza al Congreso de Diputados en las Elecciones Generales del 20 de Diciembre de 2015)

 

 

Felices las felices (Sole, Emilita)

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Borges nos convocaba a la felicidad, aun en la ausencia del amor, pero sabes, lector, que no hay momento más hermoso que el de amarse. Lo sabes: tú y yo lo hemos vivido. Sabes con Ángel González que nos amamos, es cierto, aunque no fuera en el mismo día, que nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto: primaveras, veranos, soles, lunas, pero jamás en el mismo día.

Ahora veo amarse a Soledad y Emilita. Aquí, en la terraza de nuestra casa, entre ceniceros llenos de colillas apagadas; y el denso humo no nos impide ver como hablan … y se miran fanáticamente a los ojos como si el amor fuera un brevísimo túnel y ellas se contemplaran por dentro de ese amor.
Ese amor que se cierra en puños militantes en Paraguay, ahora en España, y que se abre en conversaciones francas sobre nuestras organizaciones, sobre la vida.

Sobre el tiempo que uno, una,  tarda en descubrirse y descubrir al otro, a otra. Abriéndose sin cerrarse frente al mundo. Construyendo una relación abierta, o casi abierta; o que se niega al menos a cerrarse a las razones evidentes: que amarse es un momento hermoso, pero que estar enamorada no es sino amar todas las cosas.

Cómo negar que nos amamos –sigue relatando Ángel González, desde el Puerto de Bremen- y cómo negar que amamos a las que se miran fanáticamente a los ojos, que enarbolan banderas, que se hacen las mismas preguntas que nosotras; que están encontrando respuestas parecidas.

Solo el amor engendra melodía, suena Milanés.  Cenamos. Apuramos las últimas copas. Hablamos, le replicamos a Tolstoi que si todas las familias dichosas se parecen y las infelices lo son cada una a su manera, cada pareja debe derribar su propio cerco, expulsar a su invitado amargo –That sour unwelcome guest, ese amargo y no grato invitado que se cuela en los aposentos del amor, del que nos prevenía Shakespeare- y nos levantamos, sabiendo que mañana inauguraremos el Stanbrook; para acostarnos borgianos, muy borgianos:

Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas.

Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días.

Felices las amadas y las amantes y las que pueden prescindir del amor.

Felices las felices.

 

 

“somos herederos de una larga tradición republicana, emancipadora, laica y librepensadora”

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Ciudadanos de la República:

Gracias por el inmerecido honor de hablar en un día tan señalado. Os conozco desde hace treinta años. Realmente hoy es un  día emocionante. Nos declaramos herederos de una larga tradición republicana, emancipadora, laica y librepensadora. Y no es casual.

Hace muchos años unos chavales de las Juventudes Socialistas Unificadas, organizaron unas Casas de Juventud. Les pusieron nombres como Marx, Lenin o Lafargue. Aquellos jóvenes fueron a la guerra, al exilio, a los campos de concentración y se perdió la memoria. Algunos acabaron en el barco Stanbrook, los que se quedaron fueron al campo de concentración de Albatera. Más de 2000 fueron fusilados, por miles murieron de distintas enfermedades contraídas por la insalubridad de las precarias instalaciones y la brutalidad sanguinaria del régimen fascista.

La semana anterior a la inauguración me documenté sobre el significado del barco Stranbrook. Tenía una cierta idea de su significación porque, en su día, José Luis Palacios me había comentado la voluntad de dedicar el proyecto a un barco. Me estaba documentando y me topo con que en él iba un tal Angelí Castanyer, poeta valenciano, de Foios. Ostras. Yo conozco a un Àngel Castanyer. ¿Será casualidad? ¿Serán parientes? Àngel Castanyer es un hombre del Casal Català de París desde donde se organizaban los famosos conciertos de Paco Ibáñez en el Olympia, por ejemplo. Era el año 1969. Lo conocí tiempo después en una asociación llamada “Club d’opinió Emprius”, en catalán antiguo tierras del común o tierras comunales. Era un grupo republicano, socialista, librepensador. Un nombre que hoy tiene connotaciones bien modernas. De pronto recuerdo que Àngel tiene publicado un libro de memorias, lo busco y lo encuentro: “Els valors dels vençuts” (Los valores de los vencidos), editado en el año 2003. Cuenta que efectivamente su padre  subió al barco Stanbrook. Años después le contó que el capitán les dijo por los altavoces a los pasajeros que no se movieran ya que peligraba la estabilidad del barco. Había gente incluso subida a los palos más altos. La recomendación fue inútil porque era imposible moverse. Fueron a Orán donde los trataron más a menos como hoy tratamos a los refugiados de Siria. Angelí, el padre, al fin de la segunda guerra mundial se instaló en Francia. El año 1947 su hijo de nueve años inicia una travesía cruzando caminando la frontera por los Pirineos. Cuando al niño le dicen que están cruzando la Frontera, se gira y dice “Adeu iaia”  (adiós abuela). Han pasado ocho años hasta que la mujer y el hijo se reencuentran. He visto que efectivamente su nombre consta en la lista recopilatoria en esa pared del Ateneo.

Está bien que hayáis puesto un nombre de barco en Zaragoza. He buscado y no creo que el Ebro permita viajar barcos. Pero lo que es seguro es que de estas dimensiones es imposible que pudiera llegar. En fin son las cosas de los librepensadores.

Pasaron los años y otros jóvenes comunistas, socialistas, trotskistas, de Larga Marcha, todos muy idealistas, primero en Zaragoza y después en todo Aragón hicieron una revolución democrática sensacional. Sembraron casas de juventud todo el territorio, llegaron a ser 140.

Significó una auténtica revolución democrática de los jóvenes. Toda España quedó maravillada con aquel fenómeno de participación. Pero seguramente el país no estaba preparado para una democracia verdadera, para tanta participación y acabaron con aquel gran movimiento emancipatorio. Es seguramente lo que hoy, al final de un régimen,  estamos pagando: una democracia de baja intensidad. En un libro que escribí sobre mi ciudad, Sabadell, digo “Cuando alguien tiene una idea salen diez que quieren acabar con aquella persona y aquella idea” Claro es una cosa que no sólo pasa en mi ciudad.

Aquella gente inasequible al desaliento, se dedicaron a montar organizaciones estudiantiles y cursos de formación, mucha formación. Formación de cuadros. De ello salió el Movimiento Laico y Progresista de Aragón. Primero Ojos Negros y después La Nave de Torrellas. Estoy seguro que ha sido la más grande escuela de cuadros de izquierdas de Aragón de los últimos 40 años.

Ahora sabemos que es más fácil modernizar físicamente el país que modernizar las mentalidades. Sin formación no hay transformación. Gestionar bien lo puede hacer cualquiera que sea honrado, transformar la sociedad requiere a alguien con mucha formación y mucha experiencia. Estos son los límites de la nueva política. La gente cree que el límite a la política es la Troika, pero existe otra peor, la incapacidad política.  Las izquierdas sin asociaciones son simplemente sindicatos de intereses, las organizaciones sociales se necesitan para renovar las ideas, los proyectos, para conectar con el futuro: los jóvenes.

¿Qué es la política? La política es el trato entre la gente, decía otro de Emprius, Romà Planas, otro hijo de exiliado y amigo de Àngel Castanyer. ¿Dónde se aprende la política? En del MLPA, cuya tarea podría resumirse en este lema de los socialistas utópicos de mitad del siglo XIX cuando escribían: “Instruiros y seréis libres, Asociaros y seréis fuertes, amaos y seréis felices”

Os diré un secreto. El capitán Archibald Dickson, no murió se reencarnó en José Luis Palacios. El Ateneo LaicoStanbrook, es el lugar donde refugiarnos, para viajar hacia la sociedad que queremos y para anticipar futuros.

 

William Morris escribió en 1886: “Examiné todas estas cosas, y cómo los hombres luchan y pierden la batalla (Casas de juventud, Ojos Negros), y la cosa por la cual habían luchado tiene lugar a pesar de su derrota, y cuando llega resulta ser diferente de aquello que ellos se proponían, y otros hombres tienen que luchar por aquello que ellos se proponían bajo otro nombre.”

Ánimo y larga vida al Stanbrook, a sus tripulantes y a sus pasajeros.

Salud y república

  1. Al final del acto un dirigente del Movimiento Laico y Progressista del País Valencià, me dice que es de Foios.

INTERVENCIÓN DE JORDI SERRANO I BLANQUER, FUNDADOR DEL MOVIMENT LAIC I PROGRESSISTA DE CATALUNYA Y ACTUAL RECTOR DE LA UNIVERSITAT  PROGRESSISTA D’ ESTIU, UPEC.

 

No hay reconciliación posible con el mundo de los poderosos

Buenas tardes, os doy también la bienvenida. A todas.

Como nos decía Elena Cárdenas, fundadora de nuestro movimiento, durante dos décadas hemos ejercido la libertad de organizarnos en colectivos que pretenden abrir espacios de ciudadanía activa.

Porque libertad no conocemos, como dice Cernuda, el poeta de la generación del 27 sino la libertad de estar preso en alguien, estar presas en alguienes, cuyos nombres no podemos oír sin sentir escalofrío.

Los nombres que nombran a aquellas  que piensan que no hay reconciliación posible con este Mundo injusto.

Que no hay reconciliación posible con el mundo de los Poderosos.

Con los que condenan a morir cada día a 20.000 niñas de desnutrición, que cada semana permiten la ablación de más de 50.000 mujeres. Cuya avaricia sentencia a perecer a 100.000 enfermas de malaria al mes o de otras enfermedades perfectamente curables. Cuya miseria moral, la de los Poderosos de la Tierra, (y aquí no podemos utilizar un lenguaje inclusivo: son todos hombres) provoca que millones de  personas se conviertan en  desplazados o refugiados en las distintas guerras que asolan sus países.

No hay reconciliación posible con los que permiten que el Mundo sea un escenario de dolor y sufrimiento.

Y por eso, desde  1995, como lo hicimos antes en las Casas de Juventud de los ochenta o en los clubs juveniles de los setenta, de las que nos declaramos herederas, nos hemos organizado en este  itinerario de amor, de utopía y de combate que es nuestro Movimiento.

De utopía,  porque sabemos, con Galeano, que personas pequeñas como nosotras, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, como este edificio,  pueden cambiar el mundo.

De amor, porque hemos querido aventar, con Benedetti, cierta mentirosa imagen que quiere presentar al luchador social, a la militante política, como seres tan sectarias en su acción, tan dogmáticas en su pensamiento, que no pueden amar como cualquier hija del vecino,  incluso al hijo de la vecina sobre todo si está bien de piernas y de ideología.

Nos hemos amado, unos más que otros, claro, confrontando la cultura heteropatriarcal, esa que no sabe de besos bajo la lluvia, de lechos de manos y caricias, de cuerpos que  no se esconden ante su propio deseo.

De combate: porque sólo la pelea de todas nos permite asaltar cada Palacio de Invierno que se erige en nuestras aulas, en nuestro barrio, en nuestro lugar de trabajo.

Solo la suma de nuestro esfuerzo militante a la voluntad de tantos y tantas que habitan en nuestra ciudad, en nuestro país, en el conjunto del Planeta, nos permite  parar el trasvase del Ebro, conjurarnos contra la guerra de Irak,  forzar huelgas generales. Aportar nuestra ola alegre y combativa  al conjunto del movimiento sindical, en nuestro caso, por razones bien históricas, bajo las banderas de UGT. Sumarnos a las mareas verdes, blancas, violetas, naranjas, negras que defienden la enseñanza, la sanidad, la igualdad,  los empleos que se precarizan y se pierden.

Y nos sentimos privilegiadas por haber participado en estas escuelas de ciudadanía.

Nosotras,  las elegidas del sol, las que nos dimos cuenta en los versos de Huidobro que fuimos las elegidas por la más alta estrella y que debíamos responder a su regalo. Las que no quisimos ser  una tristeza contagiosa. Una muerte antes de tiempo.

Gracias a que  muchos y muchas, veteranas de peleas infinitas, algunas compartís este momento con nosotras, nos enseñasteis en cursos, en seminarios, en las charlas que nos habéis impartido en el Centro de Torrellas, lo que es la eternidad  y comprendisteis el alma de nuestra alma en su barco de tinieblas.

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En ello hemos estado en estos años. Y cada octavilla repartida, y bien saben Reyes y Bea que han sido centenares de miles; cada macropancarta desplegada en un edificio; cada bandera ondeada al viento, han sido un latido de nuestro corazón.

Latidos de los corazones de las que han conformado nuestro movimiento.

Hoy, de Gadea, coordinador de Universidad, de Rubén, portavoz de Medias,  de Celia, en la Escuela Redes, de Ahmed, de Irene, de Manu, al frente de las tareas de organización, de Chon, con setenta años, en administración. De Jack, a cargo del Centro de Formación La Nave.

Latidos de aquellas que saben que el Mundo no podría avanzar sin la militancia, sin el esfuerzo porfiado y generoso de las militantes que no van a lo suyo sino a lo de todos y de todas.

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¿Y qué es militar? ¿Qué es para nosotras militar?

La militancia, como nos decía el equipo de voluntarios de A Dalla, en el año ochenta y ocho, (recuerdas , Luna, tú que dirigiste ese equipo, en aquellos años hermosos) es colocar una chincheta en nuestras sillas al inicio del curso, calzarse unas zapatillas y que al final del año las culeras de nuestros pantalones estén impecables y las suelas de nuestras zapatillas absolutamente desgastadas.

Militar no es cocernos en nuestro propio caldo, en nuestras sedes, sino salir a compartir nuestro discurso con las que no son militantes.

Militar no es tomar unas vacaciones éticas durante un tiempo, mientras estudiamos, por ejemplo, sino mantener un compromiso constante a lo largo de nuestras vidas.

Militar no es utilizar los movimientos sociales como plataformas de promoción personal, para acceder a un puesto institucional, como algunas de las nuestras tan lamentablemente han hecho, sino poner al servicio de lo colectivo nuestra capacidad individual.

 

Militar es entregar lo mejor de cada uno a una causa común, también los afectos.

Dice Gil de Biedma:

A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.

Militar es también la militancia afectiva, como nos recuerda a menudo Jorge Cebrián, Cebri.

Militar es no renunciar jamás a nuestros sueños ni a nuestros justos objetivos. Como hacéis nuestros hermanos saharauis.  Defendiendo vuestra Patria Libre a 40 años de la invasión marroquí y la traición española.

Sáhara Libre es también una bandera de nuestro movimiento, queridos Yumani, Siddahmed, Lorenzo…

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Dos décadas es un tiempo muy largo, pero si miramos atrás también pensamos que todo ha pasado muy deprisa.

Esta paradoja de la mirada la define muy bien Borges:

La vida es corta, pero las horas, son tan largas…

También nosotras hemos tenido horas largas, y amargas.

  • El cierre de la red de Casas de Juventud en el 95.
  • La persecución y el linchamiento permanente de la Derecha y la incomprensión de esa  izquierda que nunca será capaz de entender que sólo en la autoorganización de la ciudadanía está  la base social de sus victorias.
  • La expulsión del Territorio Joven en Teruel, después de tres años de esforzado esfuerzo de rehabilitación de nuestro primer albergue. (¿Te acuerdas, Rafa, Rafa Cárdenas, cuando nos viniste a ayudar montar nuestra primera cocina en el noventa y siete?)
  • Las muertes. De Isaac, de Marcelo, de Lola.

Lola Soler, pequeño grano rojo de trigo, siempre presente en nuestra memoria.

En estas dos décadas hemos tenido nuestras horas largas y amargas. Hemos conocido la dificultad y la derrota. A esas batallas y a esas derrotas hemos sabido resistir.

Y en la voz de Carmen Castillo, hemos sabido  escuchar las palabras de Miguel Enríquez, el revolucionario chileno, asesinado por la balas de Pinochet.

Y hemos sabido que Resistir es resistir a lo que pensamos no poder resistir, es resistir a lo irresistible. Es oponer nuestra fuerza indestructible  contra el poder de destrucción de los poderosos.

Y hemos resistido porque hemos entendido que si queríamos hacer viable nuestro proyecto colectivo lo debíamos hacer descansar, como advertía William Morris, a principios del siglo XIX, en tres presupuestos: inteligencia suficiente para concebir, coraje suficiente para querer, poder suficiente para forzar.

Y a ello nos hemos aplicado: diseñando la Quíntuple estructura como saber colectivo y método eficiente en nuestra acción.

  • Utilizando las fichas de actividad, de análisis, de objetivos, de metas.
  • Utilizando los cumpliómetros como retos permanentes y testados en cada tarea.

Coraje para querer.  Haciendo lo que dicen nuestros estatutos lo que queremos hacer. No usando los espacios de asociativos como refugio de la inactividad. Convirtiendo nuestra voluntad, en un ejercicio de militancia sin atajos.

Empoderando nuestra organización ante las dificultades cuasi insalvables en las que se desenvuelven los movimientos sociales.

  • Por eso, Alicia, Alicia Fortacín, habéis ganado las elecciones universitarias, el año pasado.
  • Y por eso las ganaron los anteriores militantes de EDU en los 18 años anteriores.
  • Por eso, Luis Encabo, Adea lleva 30 años celebrando el Día Escolar de la Paz, como fuerza hegemónica en enseñanza media.
  • Por eso Redes ha formado a 4.000 alumnos en su escuela.
  • Por eso,  Jonnie, Jonathan Jiménez, Confluencias ha alcanzado su 21 edición, en julio de este año, con más de 6.000 pernoctaciones.

Porque hemos querido vencer las dificultades, la ausencia de recursos, sabiendo que la potencialidad no estaba más allá de nuestras propias manos. Las de aquellas que creen que es posible lo que es necesario.

Por eso inauguramos hoy este espacio.  Por eso hoy tenemos un potente músculo organizativo. Por eso hoy somos una realidad incuestionable.

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Pablo Neruda citaba a Rimbaud, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados“Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades”.  Esa profecía hoy se cumple al inaugurar este espacio laico y progresista.

Un espacio que toma el nombre del carguero inglés que en Marzo de 1939 evacuó a  3.000 republicanas que se hacinaban en el puerto de Alicante, esperando la tortura, la cárcel y la muerte.

En memoria del Capitán Dickson,  el nombre de su buque nombra este espacio que quiere ser un edificio al servicio de la cultura popular, de la organización social, de todas aquellas dispuestas a subvertir el desorden criminal del mundo que no podemos aceptar.

En memoria de las republicanas subidas a ese barco, con nosotras está, aquí, uno de ellos. Antonio Marco Botella, libertario, esperantista, memoria viva del siglo XX. 

Para él para su larga y combativa vida, os pido un aplauso.

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García Márquez citaba a Faulkner, en la recepción de su Premio Nobel: “… Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: ‘Me niego a admitir el fin de la Humanidad’. Durante todo el tiempo humano esta realidad sobrecogedora debió de parecer una utopía, hoy es sólo una simple posibilidad científica . Por eso -nos propone García Márquez-, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria.

Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otras hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.”

A ello, a construir junto a otros y otras esa utopía contra los poderosos de la Tierra, estamos convocadas en los próximos veinte años. Gracias por haberme escuchado.


Intervención en el Acto de inauguración del Ateneo Laico Stanbrook y de celebración del XX Aniversario de la fundación del Movimiento Laico y Progresista de Aragón. Zaragoza, 21 de Noviembre de 2015

 

un día de abril se va a arrimar a los finales de noviembre

Cuando Silvio Rodríguez  compuso “El día feliz que está llegando” no imaginaba el tiempo exacto que transcurriría entre el hundimiento del carguero inglés y su nueva flotadura: setenta y nueve años.  Los que median entre un final trágico sólo seis meses después de haber evacuado a los refugiados republicanos a Orán, a ser hundido en el mar del Norte, por el torpedo de un submarino alemán.

El capitán Dickson murió en el hundimiento. Seis meses antes, el viejo carguero inglés había salvado a casi tres mil republicanos del puerto de Alicante a los que les esperaba la tortura,la cárcel o la muerte, tras la caída de la República Española.  En los campos de concentración de Argelia, a donde habían sido conducidos la mayor parte de los refugiados del Stanbrook, se guardó un minuto de silencio en su memoria.

Setenta y seis años después, las militantes del Movimiento Laico y Progresista de Aragón reflotan ese barco, en forma de Ateneo Laico, al servicio de la cultura popular, la organización social, de todas aquellas dispuestas a subvertir el orden criminal de un mundo que no podemos aceptar.

Silvio no sabía el tiempo exacto, pero sí que se acercaría un día feliz y que sería a finales de noviembre:

Se esta arrimando un dia feliz
como hace un barco tras los meses
se esta acercando un dia de abril
un día de abril se va a arrimar
a los finales de noviembre.

Mañana, veintiuno de noviembre de dos mil quince, inauguramos nuestro Ateneo, Tras dos años de enorme esfuerzo rehabilitador, tras dos décadas de la fundación del MLPA, en un itinerario de amor, de utopía y de combate.

Tal vez los cantores populares, los poetas,  no saben de tiempos, son incapaces de calcular la cadencia de las victorias.  pero sí conocen, como Rimbaud, que más temprano que tarde “al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades”.