No hay reconciliación posible con el mundo de los poderosos

Buenas tardes, os doy también la bienvenida. A todas.

Como nos decía Elena Cárdenas, fundadora de nuestro movimiento, durante dos décadas hemos ejercido la libertad de organizarnos en colectivos que pretenden abrir espacios de ciudadanía activa.

Porque libertad no conocemos, como dice Cernuda, el poeta de la generación del 27 sino la libertad de estar preso en alguien, estar presas en alguienes, cuyos nombres no podemos oír sin sentir escalofrío.

Los nombres que nombran a aquellas  que piensan que no hay reconciliación posible con este Mundo injusto.

Que no hay reconciliación posible con el mundo de los Poderosos.

Con los que condenan a morir cada día a 20.000 niñas de desnutrición, que cada semana permiten la ablación de más de 50.000 mujeres. Cuya avaricia sentencia a perecer a 100.000 enfermas de malaria al mes o de otras enfermedades perfectamente curables. Cuya miseria moral, la de los Poderosos de la Tierra, (y aquí no podemos utilizar un lenguaje inclusivo: son todos hombres) provoca que millones de  personas se conviertan en  desplazados o refugiados en las distintas guerras que asolan sus países.

No hay reconciliación posible con los que permiten que el Mundo sea un escenario de dolor y sufrimiento.

Y por eso, desde  1995, como lo hicimos antes en las Casas de Juventud de los ochenta o en los clubs juveniles de los setenta, de las que nos declaramos herederas, nos hemos organizado en este  itinerario de amor, de utopía y de combate que es nuestro Movimiento.

De utopía,  porque sabemos, con Galeano, que personas pequeñas como nosotras, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, como este edificio,  pueden cambiar el mundo.

De amor, porque hemos querido aventar, con Benedetti, cierta mentirosa imagen que quiere presentar al luchador social, a la militante política, como seres tan sectarias en su acción, tan dogmáticas en su pensamiento, que no pueden amar como cualquier hija del vecino,  incluso al hijo de la vecina sobre todo si está bien de piernas y de ideología.

Nos hemos amado, unos más que otros, claro, confrontando la cultura heteropatriarcal, esa que no sabe de besos bajo la lluvia, de lechos de manos y caricias, de cuerpos que  no se esconden ante su propio deseo.

De combate: porque sólo la pelea de todas nos permite asaltar cada Palacio de Invierno que se erige en nuestras aulas, en nuestro barrio, en nuestro lugar de trabajo.

Solo la suma de nuestro esfuerzo militante a la voluntad de tantos y tantas que habitan en nuestra ciudad, en nuestro país, en el conjunto del Planeta, nos permite  parar el trasvase del Ebro, conjurarnos contra la guerra de Irak,  forzar huelgas generales. Aportar nuestra ola alegre y combativa  al conjunto del movimiento sindical, en nuestro caso, por razones bien históricas, bajo las banderas de UGT. Sumarnos a las mareas verdes, blancas, violetas, naranjas, negras que defienden la enseñanza, la sanidad, la igualdad,  los empleos que se precarizan y se pierden.

Y nos sentimos privilegiadas por haber participado en estas escuelas de ciudadanía.

Nosotras,  las elegidas del sol, las que nos dimos cuenta en los versos de Huidobro que fuimos las elegidas por la más alta estrella y que debíamos responder a su regalo. Las que no quisimos ser  una tristeza contagiosa. Una muerte antes de tiempo.

Gracias a que  muchos y muchas, veteranas de peleas infinitas, algunas compartís este momento con nosotras, nos enseñasteis en cursos, en seminarios, en las charlas que nos habéis impartido en el Centro de Torrellas, lo que es la eternidad  y comprendisteis el alma de nuestra alma en su barco de tinieblas.

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En ello hemos estado en estos años. Y cada octavilla repartida, y bien saben Reyes y Bea que han sido centenares de miles; cada macropancarta desplegada en un edificio; cada bandera ondeada al viento, han sido un latido de nuestro corazón.

Latidos de los corazones de las que han conformado nuestro movimiento.

Hoy, de Gadea, coordinador de Universidad, de Rubén, portavoz de Medias,  de Celia, en la Escuela Redes, de Ahmed, de Irene, de Manu, al frente de las tareas de organización, de Chon, con setenta años, en administración. De Jack, a cargo del Centro de Formación La Nave.

Latidos de aquellas que saben que el Mundo no podría avanzar sin la militancia, sin el esfuerzo porfiado y generoso de las militantes que no van a lo suyo sino a lo de todos y de todas.

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¿Y qué es militar? ¿Qué es para nosotras militar?

La militancia, como nos decía el equipo de voluntarios de A Dalla, en el año ochenta y ocho, (recuerdas , Luna, tú que dirigiste ese equipo, en aquellos años hermosos) es colocar una chincheta en nuestras sillas al inicio del curso, calzarse unas zapatillas y que al final del año las culeras de nuestros pantalones estén impecables y las suelas de nuestras zapatillas absolutamente desgastadas.

Militar no es cocernos en nuestro propio caldo, en nuestras sedes, sino salir a compartir nuestro discurso con las que no son militantes.

Militar no es tomar unas vacaciones éticas durante un tiempo, mientras estudiamos, por ejemplo, sino mantener un compromiso constante a lo largo de nuestras vidas.

Militar no es utilizar los movimientos sociales como plataformas de promoción personal, para acceder a un puesto institucional, como algunas de las nuestras tan lamentablemente han hecho, sino poner al servicio de lo colectivo nuestra capacidad individual.

 

Militar es entregar lo mejor de cada uno a una causa común, también los afectos.

Dice Gil de Biedma:

A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.

Militar es también la militancia afectiva, como nos recuerda a menudo Jorge Cebrián, Cebri.

Militar es no renunciar jamás a nuestros sueños ni a nuestros justos objetivos. Como hacéis nuestros hermanos saharauis.  Defendiendo vuestra Patria Libre a 40 años de la invasión marroquí y la traición española.

Sáhara Libre es también una bandera de nuestro movimiento, queridos Yumani, Siddahmed, Lorenzo…

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Dos décadas es un tiempo muy largo, pero si miramos atrás también pensamos que todo ha pasado muy deprisa.

Esta paradoja de la mirada la define muy bien Borges:

La vida es corta, pero las horas, son tan largas…

También nosotras hemos tenido horas largas, y amargas.

  • El cierre de la red de Casas de Juventud en el 95.
  • La persecución y el linchamiento permanente de la Derecha y la incomprensión de esa  izquierda que nunca será capaz de entender que sólo en la autoorganización de la ciudadanía está  la base social de sus victorias.
  • La expulsión del Territorio Joven en Teruel, después de tres años de esforzado esfuerzo de rehabilitación de nuestro primer albergue. (¿Te acuerdas, Rafa, Rafa Cárdenas, cuando nos viniste a ayudar montar nuestra primera cocina en el noventa y siete?)
  • Las muertes. De Isaac, de Marcelo, de Lola.

Lola Soler, pequeño grano rojo de trigo, siempre presente en nuestra memoria.

En estas dos décadas hemos tenido nuestras horas largas y amargas. Hemos conocido la dificultad y la derrota. A esas batallas y a esas derrotas hemos sabido resistir.

Y en la voz de Carmen Castillo, hemos sabido  escuchar las palabras de Miguel Enríquez, el revolucionario chileno, asesinado por la balas de Pinochet.

Y hemos sabido que Resistir es resistir a lo que pensamos no poder resistir, es resistir a lo irresistible. Es oponer nuestra fuerza indestructible  contra el poder de destrucción de los poderosos.

Y hemos resistido porque hemos entendido que si queríamos hacer viable nuestro proyecto colectivo lo debíamos hacer descansar, como advertía William Morris, a principios del siglo XIX, en tres presupuestos: inteligencia suficiente para concebir, coraje suficiente para querer, poder suficiente para forzar.

Y a ello nos hemos aplicado: diseñando la Quíntuple estructura como saber colectivo y método eficiente en nuestra acción.

  • Utilizando las fichas de actividad, de análisis, de objetivos, de metas.
  • Utilizando los cumpliómetros como retos permanentes y testados en cada tarea.

Coraje para querer.  Haciendo lo que dicen nuestros estatutos lo que queremos hacer. No usando los espacios de asociativos como refugio de la inactividad. Convirtiendo nuestra voluntad, en un ejercicio de militancia sin atajos.

Empoderando nuestra organización ante las dificultades cuasi insalvables en las que se desenvuelven los movimientos sociales.

  • Por eso, Alicia, Alicia Fortacín, habéis ganado las elecciones universitarias, el año pasado.
  • Y por eso las ganaron los anteriores militantes de EDU en los 18 años anteriores.
  • Por eso, Luis Encabo, Adea lleva 30 años celebrando el Día Escolar de la Paz, como fuerza hegemónica en enseñanza media.
  • Por eso Redes ha formado a 4.000 alumnos en su escuela.
  • Por eso,  Jonnie, Jonathan Jiménez, Confluencias ha alcanzado su 21 edición, en julio de este año, con más de 6.000 pernoctaciones.

Porque hemos querido vencer las dificultades, la ausencia de recursos, sabiendo que la potencialidad no estaba más allá de nuestras propias manos. Las de aquellas que creen que es posible lo que es necesario.

Por eso inauguramos hoy este espacio.  Por eso hoy tenemos un potente músculo organizativo. Por eso hoy somos una realidad incuestionable.

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Pablo Neruda citaba a Rimbaud, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados“Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades”.  Esa profecía hoy se cumple al inaugurar este espacio laico y progresista.

Un espacio que toma el nombre del carguero inglés que en Marzo de 1939 evacuó a  3.000 republicanas que se hacinaban en el puerto de Alicante, esperando la tortura, la cárcel y la muerte.

En memoria del Capitán Dickson,  el nombre de su buque nombra este espacio que quiere ser un edificio al servicio de la cultura popular, de la organización social, de todas aquellas dispuestas a subvertir el desorden criminal del mundo que no podemos aceptar.

En memoria de las republicanas subidas a ese barco, con nosotras está, aquí, uno de ellos. Antonio Marco Botella, libertario, esperantista, memoria viva del siglo XX. 

Para él para su larga y combativa vida, os pido un aplauso.

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García Márquez citaba a Faulkner, en la recepción de su Premio Nobel: “… Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: ‘Me niego a admitir el fin de la Humanidad’. Durante todo el tiempo humano esta realidad sobrecogedora debió de parecer una utopía, hoy es sólo una simple posibilidad científica . Por eso -nos propone García Márquez-, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria.

Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otras hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.”

A ello, a construir junto a otros y otras esa utopía contra los poderosos de la Tierra, estamos convocadas en los próximos veinte años. Gracias por haberme escuchado.


Intervención en el Acto de inauguración del Ateneo Laico Stanbrook y de celebración del XX Aniversario de la fundación del Movimiento Laico y Progresista de Aragón. Zaragoza, 21 de Noviembre de 2015

 

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2 pensamientos en “No hay reconciliación posible con el mundo de los poderosos

    • Gracias Fernando, ahora te leo por aquí, para mí las TIC son incomprensibles, al mismo nivel del frontal de una lavadora de más de tres programas. Pero bueno, seguiremos en el asociacionismo, que a eso parece que le hemos pillado el tranquillo. Un abrazo

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